martes, 15 de febrero de 2011

decisiones


Nuestras actitudes, decisiones y conductas están en íntima relación con nuestros intereses y, ellos, hablan de aquello que nos importa, de los valores (aquello que valoramos).
Si cada varón y mujer, actualmente pasamos varias horas al día con el televisor encendido y estas emisoras transmiten programas que venden, que son vistos... (intereses económicos) ¿que valores comunican?
Esto es muy importante porque la televisión tiene una potente fuerza como modelo de comportamientos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Espejismos

"(...) Jean Paul Sartre expresaba que el hombre es el ser que manifiesta su libertad eligiendo sus esclavitudes.
Más esto no cuestiona sólo al individuo que adquiere un hábito que lo somete, compromete también a una sociedad contradictoria que mientras censura el uso de drogas por ejemplo, amplia su propaganda para que en espectáculos públicos se aplauda el arte o destrezas de drogadictos famosos; se prohíben otras drogas, pero el alcohol es parte de una vida social cada vez más frenética  la industria farmacéutica tiene siempre nuevos tranquilizantes y ansiolíticos para ahogar la angustia emergente. Parece que se plantean los problemas no para solucionarlos, sino para buscar otros medios que calmen nuestro ánimo temporalmente sin favorecer medidas que conduzcan a cambios verdaderos y efectivos. Hasta nos crean la obsesión de estudiar y estudiar porque un título es una garantía y nos encontramos que un 30% de los jóvenes europeos menores de 35 años son trabajadores precarios y no tienen acceso a contratos de trabajo prolongados o definitivos ¿No estamos proponiendo sólo espejismos?
(Ricardo Castañón (2004). Hábitos y actitudes. Cuando la Palabra hiere... Grupo Internacional para la paz, La Paz, p. 57)

jueves, 27 de enero de 2011

vacaciones

Quizá en este momento, las vacaciones me llevan a pensar en las necesidades.
¿Por qué? Te preguntarás.
Quizá porque he escuchado muchas veces frases como “necesito unas vacaciones” o quizá porque parece una necesidad hacer un alto y romper con lo de todos los días y hacerlo sin freno (desenfreno) sin límite... hasta cuando se acaben las vacaciones y “volvamos a la normalidad”.
Quizá las imágenes que llegan a nuestros sentidos, a través de la televisión han sobredimensionado el significado de las vacaciones y el cómo podemos disfrutarlas. Quizá no haga falta desenfrenarse, quizá solo debiéramos celebrar la vida, saborear los instantes de cada día aunque no todos los momentos sean dulces, saboreando la mezcla de acideses y amarguras junto a lo dulce o salado de la vida, saboreando lo aspero de la jornada junto a sus suavidades.
¿Qué es lo necesario?
Necesario es respirar, necesario es que los niños reciban afecto para crecer...

“...el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas. Sin embargo, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada” (Lc 10, 41-42)

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mateo 11, 28-30)
Que nuestros corazones encuentren su paz en el corazón de Jesús.

domingo, 26 de diciembre de 2010

el Nacimiento

Toda la Historia de Salvación testimoniada en el Antiguo Testamento espera el DÍA DEL NACIMIENTO del Mesías (= Ungido, Khristós) el Dios-con-nosotros (Cf. Is 7, 14; 8,10; Mt 1,22-24) y ¿cómo llega ese día?
... de la manera más inesperada:
... Nace como cualquier ser humano protegido por el amor de una familia; aunque lejos de su casa, bajo un techo que no es propio y que es el lugar donde se guardan a los animales de la casa: un pesebre.
¿Quienes se enteran?
Aunque todo el Antiguo Testamento lo esperaba, solo se enteran unos pastores de Belén (despreciados por los poderosos de la época por ser ignorantes, desconocedores de la Ley y Los Profetas y, por lo mismo, irreligiosos) y unos magos venidos de Oriente (astrólogos... extranjeros... de otra religión).
“Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: «Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo». De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que es Dios y está en el seno del Padre.” (Jn 1, 14-18)
Este es el misterio de nuestra fe: la Salvación pasa por la carne: asume TODA la realidad humana. «Caro cardo salutis»[1]: 'la carne es el quicio, de la salvación'.
Para terminar, por ahora, podríamos decir que solo asumiendo nuestra humanidad, nuestras debilidades, aceptándonos como somos, mirándonos de frente a nuestra VERDAD (como decía Santa Teresa de Jesús) podremos encontrar al Enmanuel, Dios-con-nosotros.
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[1] Tertuliano, De resurrectione mortuorum VIII, 6-7.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Prioridades

Valores y compromisos
Era un encuentro de padres de familia, como tantos otros, alguno de ellos tenían un solo hijo, otros tenían varios hijos ya en el colegio y también varios años de matrimonio. Se les pidió que escribieran un listado de aquello que fuera importante en su vida. Lo más importante primero.

¿Que pasó?
Todos, sin excepción, escribieron “Familia”, “hijos”, “Dios” en los primeros lugares, y la mayoría puso bienes materiales, incluido el dinero, en los últimos lugares de la lista.
Luego se les pidió que dividieran el día de según las actividades de cada jornada señalando las horas que le dedicaban a cada una de ellas.
Los resultados fueron interesantes porque lo que estaba primero en la lista no era a lo que se dedicaba más tiempo durante cada día.
Lo que no quiere decir que porque pasemos más de 8 horas en el trabajo, eso sea lo más importante en nuestras vidas. Bien podríamos decir que trabajamos para que nuestras familias tengan una mejor calidad de vida ¿no cierto? Claro que también nos encontramos con personas que se apasionan tanto por lo que hacen que todo pasa a segundo o tercer plano y si no fuera así, lo más probable es que termine sintiendo que "no se ha puesto la camiseta".

Sea como sea. Nuestros compromisos revelan aquello que valoramos: nuestras prioridades.

¿Podríamos decir que hay unas prioridades propias del cristiano?
El actuar de Jesús muestra que la opción por Jesús es una opción por el hombre, el ser humano y su realización: si voy realizándome como ser humano, apreciando mi humanidad y la humanidad de quienes están a mi alrededor, soy un mejor cristiano... y si soy cada día mejor cristiano, con seguridad que, soy mejor ser humano. Amar al ser humano, a cada persona, es un acto de adoraciòn a Dios, Padre de tod@s.
Cada una de las prioridades del Reino es una opción total por el ser humano: comportamientos de misericordia que nos humanizan: liberar, acoger, sanar, perdonar, ir al encuentro del otro, dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, dar de beber al sediento, acoger al extranjero (el extraño, el distinto), visitar al encarcelado y hacerlo objeto de mi amor, no de mi odio o venganza, rezar por el otro (interceder: pedir, agradecer, tenerlo presente).
“los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!»”. (Mt 11, 5-6)

Ahora bien, ¿conozco mis prioridades?
¿Qué es a lo que realmente le doy importancia?

Que el Dios que nace bebé humano colme tu vida de paz, ¡Shalom!, haciendola más humana y plenamente feliz.

sábado, 9 de octubre de 2010

¿Yo? A mi estilo

¿Se puede seguir a Cristo sin iglesia?

A lo largo de mi vida, en distintos lugares, he conocido personas, he tenido amigos, que, en algún momento expresaron algo parecido a esto: “Yo creo en Cristo; pero a mi estilo”. ¿tienes alguna experiencia parecida?

Evidentemente seguir a Cristo es una decisión personal, su “ven y sígueme” es una invitación, una propuesta, no un mandato y cada uno puede seguirlo de una manera única. Por ejemplo, Yo, Marco Antonio puedo seguirlo como Marco Antonio y no como Juan Bosco, Ignacio de Loyola, Teresa de los Andes o Marcela, mi mejor amiga.
Pero también es cierto que ese “Ven y sígueme” supone, al menos, dos exigencias: a) hacer el camino que él va a seguir y b) seguirlo junto a los otros que ha invitado y que decidieron seguirlo.
a) Caminar Su camino supone hacer míos los valores que Cristo propone. Si aquellas cosas (gustos, deseos, ideas, ideales, necesidades) que son valiosas, que aprecio y que van guiando mi vida, se contraponen a lo que Jesús valora... mas bien pareciera que me gusta Jesús, es alguien significativo en mi vida... lo admiro; pero no lo sigo.
b) Seguirlo-con-otros-llamados... cuando Jesús fue llamando, uno por uno, personalmente, con nombre y apellido, enseguida fue conformando una comunidad: una comunidad de discípulos que decidieron seguirlo. Esta comunidad encuentra sus raíces en Jesús y con el poder y la inspiración del Espíritu Santo conforman la Iglesia (Comunidad de Fieles Discípulos que deciden seguir a Jesús-Cristo-Dios)
Conocemos casos de algunos que quisieron seguirlo según sus propios valores y expectativas (como es el caso de Judas Iscariote); pero terminaron queriendo amoldar a Jesús a lo que esperaban de Él y, por lo tanto, se decepcionaron... ... ... Lo admiraron, se dejaron atraer por Él, lo siguieron a su manera pero no “terminaron” de hacerse comunidad (iglesia).
Si, tienes razón. También es cierto que muchas veces, en la historia, esta comunidad de discípulos, se miró a sí misma y no miró a Cristo. Terminó siguiéndose a sí misma. Eso supone un otro desafío: seguir a Cristo en comunidad nos obliga a volver la mirada (convertirnos, girarnos) a Él, verificar si nuestras costumbres y exigencias concuerdan con lo que Él valora.

Que este Dios, el que Jesús muestra, inspire en nosotros a través de su Espíritu Santo, la fuerza para detenernos en este camino y mirar si el Jesús a quien seguimos es el de los evangelios. Si no, reorientarnos, como comunidad, hacia Él.


Marco Antonio Bellott Pabón