miércoles, 7 de febrero de 2018

Así es la vida

Acerca de lo que hacemos

Así es la vida, le dijo un amigo a su amigo, mientras iban de camino, conversando sobre lo que les había ocurrido.
Quizá solo sea búsqueda de consuelo, quizá impotencia expresada como abandono a una voluntad o destino que no alcanzamos a comprender y que, por lo mismo, está fuera de nuestras manos.

Así es la vida...

... ¿cómo es la vida?

La vida escapa a nuestras definiciones o expectativas, ella misma es un misterio que nos sobrepasa, por un lado sigue sus propias reglas (las de la biología... las de la física... las de la química) y al mismo tiempo, escapa a todas ellas. Si, es cierto, todo organismo vivo responde a las reglas de la vida y es afectada por los fenómenos físicos y químicos sin poder escapar a ellos y, sin embargo, no hay manera de explicar cómo una célula puede tener vida propia a partir de unos componentes, que no tienen vida.

... ante la vida... solo resta la maravilla.

La vida sigue su curso y... ¿nosotros?... establecemos relaciones, percepciones, conceptualizaciones, significados...

¿y sobre nuestras vidas?
... yo soy responsable de las formas en que voy interpretando mi jornada, mi historia.

miércoles, 24 de enero de 2018

¿Sagrado?

Respetos incondicionales

No tengo certeza acerca de cuando comencé a tener conciencia de lo sagrado en mi vida; quizá después de los nueve años. Lo que si tengo un poco más claro es que no tuvo que ver con una cierta conciencia de Dios. De hecho, creo que no tenía problema alguno para mencionar o referirme a Dios y no por eso experimentar lo sagrado.
No intentaré exponer una definición de sagrado o de su opuesto, lo profano, sino unos aprendizajes después de estos más de cuarenta años en los que me he relacionado de diferentes maneras con lo sagrado o desde lo sagrado.
Parece que estamos acostumbrados a guardar respeto (en nuestras formas de comportarnos) frente a lo sagrado, desarrollamos una manera de hablar, movernos, caminar e interactuar con otros que suele ser diferente al comportamiento fuera de ese espacio sagrado una ritualidad de comportamientos que terminan siendo más o menos intocables. Recuerdo que hace años, adentrándome en la cosmovisión aymara (no recuerdo con precisión si era leyendo a Hans van den Berg o Domingo Llanque) aprendía acerca de una ritualidad expresada en la forma de saludar, ir de visita o ser recibido en casa de un aymara del altiplano cercano al lago Titicaca.
Cuando aun era un niño aprendí que si daba mi palabra a otra persona "por mi honor scout" no necesitaba dar otra prueba de que así sería. Eso ya era suficiente garantía.
He ido aprendiendo que hay ámbitos que son sagrados... digamos... intocables, indiscutibles, incondicionales que debieran poder ser respetados por todos, pero también aprendí que si bien el valor de la palabra empeñada es valiosa en sí misma, aun así, aprendemos a que puede no ser cumplida utilizando mecanismos para liberarnos de ese compromiso; por ejemplo, cruzar los dedos, inventar una excusa, mirar a otro lado...
Parece que es más fácil distinguir ámbitos de lo sagrado en el contexto de experiencias religiosas y, desde allí, referirnos a lo profano como aquello que es diferente de lo sagrado terminando por circunscribir lo sagrado a palabras, objetos, territorios o edificaciones destinadas a algún tipo de culto.
Ya en este punto parece inevitable pensar, entonces, que hay palabras y comportamientos que deben ser los correctos (o incorrectos), buenos (o malos), adecuados o necesarios a un ambiente sagrado.
Un niño/a no sabe de estas cosas... se mueve y juega con espontaneidad no sabe de sagrados y, quizá solo imita lo que los demás están haciendo.

Pareciera que lo sagrado va siendo el resultado del modo en que nos relacionamos más que la consecuencia de una realidad...

¿Existe lo sagrado?

Si miro desde el testimonio de fe de los primeros discípulos de Jesús, ese judio de Nazareth; descubro la fe en la ENCARNACIÓN: El Dios que no es ajeno a la historia del hombre se hace carne humana desde el óvulo fecundado de una mujer, crece y aprende a ser humano en un pueblo, el Judío, en un momento histórico específico: el Imperio Romano de Cesar Augusto mediado por tiranías político religiosas como la de Herodes y los sumos sacerdotes del Templo.

Este hombre, Jesús de Nazareth, que ha ido haciéndose humano en el día a día como cualquiera de nosotros, este Dios que ha asumido la realidad humana hasta las últimas consecuencias rompe con cualquiera de las creencias sobre sagrado y profano. Sacraliza lo profano (hace divino al ser humano) y profano lo divino (humaniza a dios). Ya no será necesaria una casta sacerdotal mediadora. Dios es Padre, el hombre es hijo de dios y... todos somos hermanos que no podemos desentendernos de nuestro futuro.

viernes, 14 de marzo de 2014

¿Quien soy? (ii)

Yo y mis relaciones.

La respuesta a ¿quien soy? no está definida. La vamos definiendo en nuestra historia, a partir del tipo de relaciones que vamos construyendo y de cómo éstas impactan en nuestro ser. Nuestro ser humano personal.

Una vez escuché decir... "Sabe Padre, usted tiene que ver con mi vocación: si yo soy el cura que soy es; porque me dije, no quiero ser como él".

Yo no recuerdo que mis padres hayan desaprobado mis decisiones, no recuerdo un "no está bien", "no hagas esto"... no recuerdo que alguna vez me hubieran prohibido fumar o beber (de hecho, nunca les pedí permiso para hacerlo). ¿marcaron límites? Seguro que si... pero no recuerdo que desaprobaran mis acciones o las pusieran en duda.

Recuerdo que siempre fueron apoyadores.
Quizá en silencio lloraban mis metidas de pata, quizá mi madre estaba siempre al pendiente; pero ni me enteraba.

¿Mis amigos? Los amigos que he tenido, nunca me exigieron nada a cambio para ser su amigo, quizá porque yo mismo me sentía seguro de mí... no se... lo cierto es que nunca me exigieron nada... ni yo a ellos... De hecho, ahora que trato de recordar quizá siempre fui (no se si consciente o inconscientemente) diferente, de alguna manera un extranjero. Mi infancia la desarrollé en el extranjero y aunque nunca me sentí así seguro que más de una vez sucedieron cosas que me hacían dar cuenta de que lo era. Cuando volví a mi patria, también era un adolescente distinto entre adolescentes, hasta por el hecho de ni saber cómo vestir para ir al colegio. Si, un adolescente algo extranjero (de hecho extraño y extranjero tienen la misma raíz) y aun así no recuerdo que mis amigos me exigieran actuar de una u otra manera o exigir que me adapte a sus formas de ser y hacer.

Quizá por eso, cuando fui religioso salesiano, me sacaban ronchas frases que hacían alusión a que había que demostrar la vocación, (en realidad, nunca que preocupé de demostrarla... Yo, simplemente, era). Poner a prueba la fe (casi sonaba como poner a prueba el amor: ¿porque no me demuestras que me quieres? Creo que ambientes así van minando la imagen que uno tiene de sí mismo.

Aunque en la vida nos encontramos con personas que pareciera se deleitan con ser gratuitamente nuestros enemigos... aquellas que dejan huellas, por sus palabras o sus gestos, en nuestras vidas... son aquellas que, en el amor, significan más para uno. Quienes te aman gratuitamente. A las que no necesitas darles nada a cambio para que te quieran y por ello, simplemente, te aman.

Marco Antonio Bellott Pabón

Puedes leer también Quien soy

jueves, 3 de octubre de 2013


Tristeza y melancolía

En la tradición de los ejercicio espirituales ignacianos se previene que una de las armas utilizadas por el demonio consiste en hacer que la persona se vaya alejando de los otros: miedo, vergüenza, tristeza, melancolía, una especie de tobogán hacia el desánimo y la depresión, cada vez más ensimismado en los propios pensamientos o en los propios sentimientos.
Investigaciones dan cuenta que mujeres que enviudan logran vivir más tiempo que los varones en situaciones similares porque desarrollan más fácilmente vínculos y redes con otras personas después de la muerte de su ser querido.
Cuando salimos de nosotros mismos y nos encontramos con otras personas estimulamos funciones en nuestro cerebro. Muchas veces nuevas neuronas son estimuladas potenciando el desarrollo de la flexibilidad neuronal... conversaciones, solución de necesidades, ponerse al servicio de otros, compartir tiempo y juegos.
En este sentido también llama la atención que asesinos en serie demuestren no haber desarrollado habilidades de empatía, por lo menos, con sus víctimas. (A propósito, la empatía facilita ponernos en lugar del otro, valorarlo, comprenderlo, entablar algún tipo de relación).
San Juan Bosco, educador piamontés, solía decir “tristeza e malinconia, fuora della casa mia” (fuera de mi casa la tristeza y la melancolía) y santo Domingo Savio, un joven que falleció antes de cumplir los quince años, solía decir “nosotros hacemos consistir la santidad en estar alegres”. ¿no es verdad que se hace difícil resistirse a compartir el tiempo con alguien que es alegre y contagia alegría? ¿como no encontrar motivos para la alegría cuando lo que hemos recibido es tan inabarcablemente maravilloso?

“(...) tú has puesto en mi corazón más alegría
que cuando abundan el trigo y el vino.
Me acuesto en paz y en seguida me duermo,
porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso.” (Sal 4, 8)

La confianza del hijo que se acuesta sabiendo que su madre o su padre están velando por ellos sin importar si son los mejores o peores hijos del mundo, sólo son sus hijos, hijas amadas.

“¡Tu amor será mi gozo y mi alegría!
Cuando tú viste mi aflicción
y supiste que mi vida peligraba,
no me entregaste al poder del enemigo,
me pusiste en un lugar espacioso.” (Sal 31, 8)

El amor, presencia-cercanía-misericordia gratuita de Dios no sólo es un don (gracia) sino que se convierte en una tarea: ¿¡cómo no compartir tanta fuente de alegría!? por eso nos toca a ti y a mi ser esa mirada compasiva, esa mano tendida para sujetar al hermano que va cayendo, esa palabra dulce y firme para ayudar a crecer al hermano que puede perderse en el camino, ese corazón cercano que no juzga sino que se pone al lado del hermano para hacer con él su camino, aun cuando no sea el mejor del mundo y así, poder ir haciendo realidad el grito del salmo: “Anúnciame el gozo y la alegría: / que se alegren los huesos quebrantados.” (Sal 51, 10), haciéndonos, de esta manera como un sacramento: signos y portadores del amor de Dios a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

“El que practica misericordia, que lo haga con alegría.” (Rm 12, 8)

Marco Antonio Bellott Pabón

jueves, 9 de mayo de 2013


Todopoderoso


Los medios de comunicación se han ido convirtiendo en las ventanas por donde miramos la realidad y, aun cuando estas ventanas se han multiplicado y potenciado gracias a la internet y las posibilidades de estar conectados, pareciera que solemos buscar el mismo estilo de información... seguimos tendencias... pareciera que estamos más abiertos al mundo y a la diversidad y, sin embargo estamos más ensimismados.

En una visión económica del hombre y de la historia nos acostumbramos a calcular nuestras decisiones en función del beneficio, una relación de costo-beneficio de tal manera que podemos llegar a aceptar ciertos niveles de agresión y violencia siempre y cuando reporten algún tipo de beneficio, como sentirse aceptado. Por ejemplo está el caso de los jóvenes que aceptan ser maltratados en los mechoneos con tal de ser parte de “un grupo”, incluso he oído que algunos ya le llaman la “prueba”, al estilo de las pruebas tribales que se realizan como requisito para ser reconocido como un hombre o una mujer dentro de la tribu. Esto se repite en las familias, en las escuelas, en las sociedades pudiendo llegar a acostumbrarnos a que otro ejerza poder sobre nosotros... lo cierto es que tarde o temprano encontraremos alguien más débil sobre quien ejercer, también, poder para equilibrar de alguna manera la balanza a nuestro favor.

“Hay que imponerse” dirán algunos, de otros habrás oído algo parecido a “¡ya verá que aquí mando yo!” y en algunos ambientes aun cuando no se hagan evidentes frases como esas, si se observa una pugna por imponer ideas, visiones, seguridades.

La resurrección del Cristo muestra la victoria de la impotencia, del Dios impotente -como lo llamará Bonhoeffer- del Dios que salva, no haciendo alarde de su poder sino, muriendo en cruz, necedad para los sabios (como dirá san Pablo). Por lo mismo, la resurrección no es una manifestación masiva al estilo de los medios de comunicación, sino un proceso de encuentro y reencuentro con los discípulos, un camino de descubrimiento de su Señor-amigo-maestro, un reencuentro que supone, para el discípulo, hacer un camino y descubrir a Jesús en los signos fundamentales de su presencia, tal cual nos lo cuentan cada uno de los relatos de la resurrección.

En la historia podremos seguir viendo que cada vez que alguien quiera imponer algo a otro, seguro que buscará hacer algún tipo de sacrificio a su IDOLO.

El Dios de Jesús no se impone... se acerca a la orilla enciende la fogata para calentar a los discípulos y darles algo de comer o entra  a la sala y pregunta si tienen algo de comer.

Ojalá tú y yo nos podamos reencontrar con este Cristo resucitado, ojala lo descubramos en su Palabra o en los hermanos o en la eucaristía. Seguro que ese encuentro no quedará infecundo.

Marco Antonio Bellott

martes, 29 de enero de 2013

¡Maestro, te seguiré a donde quiera que vayas!


Entre decirlo y hacerlo

Hace tiempo, en una revista especializada en catequesis de la editorial salesiana de Madrid, aparecía una muy bonita imagen para trabajar con la técnica del fotolenguaje, en ella estaba un muchacho, casi gritando de entusiasmo, con su mochila a cuestas y caminando detrás de Jesús ¡maestro, te seguiré a donde quiera que vayas! y, en segundo plano, se veía a Jesús caminando hacia una montaña empinada. El dibujo estaba muy bien logrado.
En el evangelio de Mateo encontramos la misma exclamación pero esta vez Jesús responde al escriba que dice que lo seguirá «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza».(Mt 8; 19-20)

Pareciera que si uno quiere seguir a Jesús y al mismo tiempo tener seguridades no está ni vislumbrando el camino a seguir. Nosotros tenemos una ventaja respecto a los primeros discípulos: sabemos que el camino que siguió Jesús le llevó a la cruz. Por cierto no terminó allí, pues la resurrección fue el resultado-principio-promesa.
Pero, ¿cómo saber si el camino que recorremos lo hacemos siguiendo las huellas del Maestro?, más aún, cuando cada día nos enfrentamos al silencio de Dios, a la impotencia de Dios, cuando parece estar ausente del mundo, de mis decisiones y de las decisiones de quienes construyen esta civilización.

Seguir a Jesús no está exento de dificultades, es más, como diría san Ignacio de Loyola, si no hubieran dificultades habría que preguntarse si estamos siguiéndole (no lo decía exactamente así, por cierto).

En nuestro país, las estadísticas indican que aun los cristianos (católicos, evangélicos y “a su manera”) son un porcentaje significativo de la población y aquello ¿asegura que los valores que la animan sean los valores del MAESTRO?

La manera en que los primeros discípulos de Jesús podían saberlo (aun cuando no siempre lo entendían) era estando atentos a sus palabras y a sus acciones. Sí, en el camino de Jesús no había donde reclinar la cabeza, aunque, de seguro no faltó donde hacerlo; pero (y lo sabemos con seguridad) tuvieron muchos momentos de diálogo con Jesús; a veces individuales y otras tantas, en grupo, en comunidad y, en comunidad, también fueron testigos de las acciones de Jesús. Sin embargo, tuvo que llegar a ellos el Espíritu Santo,para que la mayoría de las enseñanzas de Jesús les hicieron sentido.

Seguir a Jesús no está exento de dificultades y no proporciona seguridades pero se vive en comunidad (haciendo comunión), se vive de cara a Él y se vive, en el silencio, escuchando las mociones del Espíritu Santo.

Que este tiempo de vacaciones sea, para ti y para mi un tiempo de contemplación y recordando a la estrella de Belén no nos quedemos deslumbrados con su belleza sino que entremos al pesebre a adorar a ese niño que... de Dios... pocas apariencias tiene.
Marco Antonio Bellott Pabón

viernes, 16 de noviembre de 2012

En las pequeñas cosas

El otro día, algún tipo de grupo incivilizado, en la noche de brujas, arrojó un huevo a la ventana de mi casa. El ruido nos asustó, quedamos perplejos sin poder terminar de entender aquel comportamiento. Es probable que después de este acto se hayan reído y pasaran a otra casa a hacer lo mismo, así, solo por el acto compulsivo de “divertirse” a costa de otros.

Traigo a la memoria aquel hecho porque quiero recordar una frase de un profesor, un maestro de espiritualidad, que solía repetir que el martirio se prepara en las pequeñas decisiones de cada día. Llegar a ser testigo de Cristo, dando la vida por Él no es fruto del azar, uno puede llegar a dar testimonio con su vida cuando ha ido aprendiendo, en las pequeñas cosas, a hacerlo.

No hay aprendizaje si no hay espacios de reflexión acerca de lo que hacemos.

Los padres tenemos la primera responsabilidad educativa al respecto. Se dice que una de las crisis de nuestro tiempo es que, en las familias, no se ponen límites a los hijos, no se  les dice NO, cuando debe decirse. Yo creo que eso puede ser también insignificante en la educación de los hijos porque al fin y al cabo sólo podemos estar expresando nuestras propias frustraciones y limitaciones, no se trata de decir No hagas esto o aquello, sino de DETENERNOS a pensar sobre lo que hacemos, aquilatarlos, ver que trajo de bueno, proponernos en familia lograr “cosas” juntos y sentarnos a ver si las vamos logrando y si no... ver, juntos, la forma de lograrlo -aprender de nuestros errores-. En estas pequeñas cosas, en estos pequeños momentos de la vida de familia, en esos pequeños tiempos-diálogos-conversaciones ayudamos a nuestros hijos e hijas a construir su propia conciencia y, seguro, se van forjando para decisiones mayores. Aún más, van fortaleciendo su autoestima porque alimentan su seguridad personal incluso ante el violento que puede agredirlos desde fuera no sólo con un huevo sobre la ventana, sino con la exclusión, con la violencia del armado, con el grito y el insulto de quien no tiene argumentos para plantear sus ideas (que no es lo mismo que convicciones) o con la imposición de leyes injustas que, como dice Tomás de Aquino, no son leyes.

Estamos, como cristianos, viviendo un año muy especial, el año de la fe, llegar a dar testimonio (martyria) de ese don que hemos recibido en el bautismo se irá construyendo en las decisiones, en los pequeños compromisos de cada día, en este año de la fe y muy cercano al mes de María te invito a mirar cómo ella, habiendo recibido una noticia compleja, no se ensimisma, sino que va donde su prima Isabel y se pone a su servicio, no de palabra... y todo cuanto “la sobrepasa” lo guarda en su corazón. lo que nos recuerda muy bien la frase de la carta de Santiago “muéstrame tu fe sin obras, yo te mostraré mi fe por mis obras” (St 2, 18).

´Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme´. Los justos le contestarán entonces: ´Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?´. Y el rey les dirá: ´Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron´. (Mt 25, 34-40)

Marco Antonio Bellott Pabón

martes, 16 de octubre de 2012

¿De quien es el crédito?


El resto quizá solo sea vanidad

Hace unos años, con un grupo de estudiantes estábamos preparando el material para una de las actividades en un retiro espiritual, cuando terminé de hacer uno de los dibujos mi amiga dijo, marco, ahora tienes que poner tu firma -el dibujo no había quedado muy bonito -. Nos reímos y seguimos preparando el material.
Estamos acostumbrados a citar autores o reconocer el crédito de los autores en la obra que desarrollan. Es un acto de justicia ¿verdad?

Con cuánta mayor razón ¿cómo no reconocer “la autoría” de las personas que hacen el bien? Definitivamente... es un acto de justicia y... además... debiera ser multiplicador de conductas similares. Por aquello de la FUERZA DINÁMICA DEL EJEMPLO.

En el Nuevo Testamento encontraremos algunas cosas interesantes al respecto:

  • San Pablo nos anima a no cansarnos de hacer el bien (2 Tes 3, 13)
  • Jesús recuerda que «nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija» (Lc 8, 16)
  • y también recuerda... «cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha» (Mt 6, 2-3)

Ser cristiano es seguir a Jesús: «Tú, ven y sígueme» (Lc, 18, 22; Mt 1, 21; Mc, 10, 21; Mt 8, 22; Lc 9, 59; Mt 9, 9) lo demás no es importante. Tu ven y sígueme, hacer el bien es comprometerse con los valores, con la causa de Jesús, amar a Dios con todo toda la mente, con todo el corazón, con toda la fuerza del alma y al prójimo como a uno mismo (Lc, 10, 27) genera hacer el bien.. tú, ven y sígueme. Lo demás no es importante. Si buscas el aplauso seguro que sigues tras tus propias huellas... Tú ven y sígueme. Ni siquiera tú mismo te aplaudas... solo haz el bien. Ni siquiera el paraíso como recompensa debiera ser tu motor y tampoco hacer el bien por hacer el bien, porque si hacemos el bien es porque haciéndolo es a Él (Jesús) a quien servimos, a Él a quien amamos, a Él a quien seguimos.

Cuando no exasperas a tus hijos (Col 3, 21) es a Él a quien le tienes paciencia o le dedicas tiempo, cuando dices una palabra de cariño a tu pareja, es a Él a quien le diriges esa palabra de cariño; pero seguro esto no sería posible, de verdad, si no encontraras la fuente misma del encuentro... de rodillas... ante el sagrario, presencia real de Jesús hecho eucaristía. Seguro que es más difícil encontrar a Jesús en mis hermanos si no lo he encontrado antes en La Palabra y en la Eucaristía.

Deseo para ti y para mi que aun cuando merecemos el crédito por la autoría de nuestras acciones, no seamos nosotros quienes lo busquemos. Hagamos, sólo, el bien.

Ah... y si no te sale... no te preocupes, Él (Jesús) ya vino antes para reconciliar tu corazón herido y cansado y se hace sacramento, sacramento de reconciliación.

Marco Antonio Bellott Pabón

domingo, 2 de septiembre de 2012

¿Quien soy?

Lo que dicen de mi.

Se trata de una pregunta interesante y quizá (como para darle realce) sea "la pregunta del millón". Se trata de poder llegar a saber quien se es como para hacer una síntesis y expresarlo.
En el ser humano, ¿quien soy? no tiene una respuesta, ni una respuesta definitiva.

La primera parte de la respuesta tiene que ver con lo que los demás dicen de uno y tendrá mayor o menor importancia de acuerdo a la cercanía que tengan. Lo que hará que algunas opiniones sean solo hojas que el viento se lleva. en cambio otras pueden dejar huellas que terminarán "dando forma al modelito".

Si voy atrás (en las décadas) decían de mi que era un estudiante aplicado, seguro que un buen chico, el típico buen estudiante que obedece, hace sus tareas,saca buenas notas. ¿que dirían de mi mis amigos? No lo se, quizá nunca me interesó, quizá no interesaba, quizá lo más importante era jugar y pasarla bien... y listo... o quizá no estaba atento a lo que se dijera de mi en ese ámbito de relaciones.

Si retrocedo a mi adolescencia, tenía tan claro quien quería ser que aun con etapas de crisis adolescente la mayoría de mis decisiones y quehaceres y amigos se ordenaban de una u otra manera con aquello. en realidad... no estaba preocupado por lo que pensaran de mi. sabía que sabían que era buen estudiante, también buen amigo y parece (aunque nunca me preocupé de aquello) que también era popular. El año que llegúe a mi colegio de secundaria me eligieron presidente del curso (aunque duré en el cargo poquito, creo que menos de una semana... eligieron a todos los nuevos para la directiva :-)... y los dos últimos años del colegio, antes de la graduación, también me eligieron presidente del curso aunque esta vez tenía un equipo potente conmigo.

Si avanzo en el tiempo, las opiniones sobre mí (de lo que me iba enterando y, seguro de las iban teniendo algún efecto en mi) resulta que eran bien variadas: había una época en que pensaban que era gay porque siempre andaba con chicos, mis estudiantes. En aquella época estaba consagrado por entero a Dios y a los jóvenes... y entre los jóvenes con quienes trabajaba como educador no habían chicas, a veces y ocasionalmente como parte del centro juvenil y, en ese contexto decían de mi que salía con chicas.
saltando casi una década voy a recordar dos cosas que se dijeron de mi en distintos otros momentos. Una vez, en un colegio en el que trabajaba la totalidad de mis horas y mis días y en el que era el profesor de filosofía, también el de psicología y también el de religión... conseguí estar estresado por el volumen de trabajo y afectado por la relaciones afectivas con mis estudiantes y estudiantas, con quienes me sentían aun comprometido. En esa época, un día entró la directora a una de mis salas de clase, con un curso que era particularmente conflictivo y dijo a chicos y chicas que ella no estaba dispuesta perder un profesor como "Marquito"... dijo más cosas. Esos fueron años muy especiales, porque para los chicos y chicas yo era un amigo que compartía incluso sus fiestas y reuniones (ellos y ellas me invitaban) pero en la clase nunca dejé de ser el profe y así era. Podían jugar conmigo en los pasillos del colegio pero en la sala de clase bastaba con que diera "ahora comenzamos" para que todos nos pusiéramos a hacer lo que teníamos que hacer.

Recuerdo otra situación muy cerca del otro colegio donde después llegué a trabajar. Estaba caminando por la calle y, de pronto veo en uno de los balcones de la calle que unos chicos sacan a otro que estaba sin camiseta afuera la pieza, y lo dejan en el balcón. Lo que dijo este muchacho (que no era mi alumno) me hizo reír  golpeaba la ventaba y les decía a sus compañeros "¡habrán que está el padre del Colegio!"
A raíz de eso después descubrí que hasta algunos de los profes del colegio, mis colegas, pensaban que yo era jesuita (el colegio era de la Compañía de Jesús).

Hoy, ya me he enterado de varios imaginarios que se han ido construyendo de mi persona, algunos pensaron y compartieron que yo era colombiano. Algunos están convencidos de que soy un ser silente. Algunos quisieran que fuera diferente... Pero si hay una opinión que me importe mi corazón y mi mente va hacia los chicos de la catequesis de confirmación nunca dijeron algo parecido a ¿usted no es de acá, verdad? o ¿de donde es...? Para ellos soy el tío Marco Antonio.


Para quienes, incondicionalmente están más cerca a mi... soy el hijo amado, el hermano y el tío querido y extrañado, el esposo fregado pero querido, el papá que nos saca de quicio pero adorado.

Faltaría decir lo que mis suegros y cuñados dicen de mi... pero serían muchas flores y ya puede parecer un funeral :-)...

Marco Antonio Bellott

martes, 7 de agosto de 2012

Ejerciendo Fraternidad


Vengan y vean.

Varios años atrás veía un video documental acerca de la madre Teresa de Calcuta y me llamó la atención unas escenas en las que un par de jóvenes se le acercaban preguntándole en qué podían ayudar. Ella respondía sistemáticamente “vengan y vean” (seguro recordarás, como yo en ese momento, las palabras de Jesús (Jn 1,39))… podía verse, en el rostro de los muchachos, un cierto desconcierto… otro día estos jóvenes fueron a una casa de acogida donde estaba Madre Teresa y cuando llegaron se estaba sirviendo la comida y le preguntaron ¿Dónde quieres que nos pongamos a servir? (o algo así, ya no lo recuerdo con precisión) y ella volvió a responderles “vengan y vean”. Más adelante, en ese video se verá que se ponen a ayudar sirviendo alimentos o recogiendo o lavando…

Todas las religiones se caracterizan por la forma en que dan culto a Dios, algunos buscando la autocontemplación y la impasividad, otros manifestarán su sometimiento a Dios postrándose en adoración cada cierto tiempo durante el día, donde les toque la hora y dejando de hacer lo que están haciendo, otros desarrollarán ritos que les ayudarán a recordar la omnipotencia y/o misericordia de su Dios, otros incluso ofrecerán sacrificios para aplacar la ira o insaciabilidad de sus dioses.
¿Cuál es el culto cristiano?
M. Teresa de Calcuta
“Vengan y vean” (Jn 1, 39), “Ámense los unos a los otros. Que , como yo les he amado, así se amen también ustedes” (Jn 13,34)
Sí. El culto cristiano pasa por ejercer fraternidad. Digo ejercer porque todos somos hijos del mismo padre, y Él… hace salir el sol sobre buenos y malos (Mt 5, 45), pero no siempre reconocemos al hermano que está frente nuestro, muchas veces pasa a ser un amoroso extraño, en el mejor de los casos; pero también puede ser, un moribundo desconocido, mi Cristo hermano. Es a Él a quien amo en mi hermano, en mi hermana, la cercana, la amable, esa persona que hace méritos para ser recordada con rencor.

La Madre Teresa de Calcuta solía decir “love in action”, poner el amor en acción, hacer realidad el amor: “En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mi me lo hicieron”. (Mt 25, 34-40)

Sí. El culto cristiano: amar a Dios sobre todas las cosas… pasa por mi hermano, nace del encuentro, real y personal con Cristo en la eucaristía pero se hace realidad en el beso, en la caricia, en la buena y constructiva palabra, en la compañía, en la visita… cuando lavo y curo sus heridas, cuando consuelo… estando a tu lado ahí cuando perdiste la cordura… cuando los medios de comunicación hacen de ti objeto de burla u odio, negocio… cuando soy la providencia de Dios para ti…

Sí… el culto cristiano pasa por ejercer fraternidad.

Que el Espíritu Santo lleve nuestros pasos hacia el hermano que el miedo, la desesperanza, la frustración o la culpa alejó y así, un día, con esta alegría que nadie podrá quitar, regresar a la casa de nuestro Padre.
Marco Antonio Bellott P.

martes, 10 de julio de 2012

Me conoces


El amor conoce y acompaña

Hoy quiero proponerte escuchar (rezar,cantar,danzar) este Salmo (Sal 138, 1-15):
«Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
* * *
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.»

¿Donde huir de tu rostro Yahvéh? quizá fuera más fácil que pudiéramos relacionarnos con Dios en determinados momentos de oración, postrarnos ante él en actos de sumisión y adoración y, después, seguir cada uno con nuestras vidas, como si Dios no existiese. Resulta que está total y plenamente presente, más íntimo a nosotros mismos que nuestra propia conciencia. No está como un observador que mira de lejos lo que sucede o como los dioses de la mitología griega que aun interviniendo, modifican la vida del hombre para “jugar”, para pasar el tiempo.

Este Dios, al que canta este salmo y que me habla a través de él, es... … ... tan íntimo y tan presente porque es amor y... porque es amor... no es una presencia indiferente. Quizá su silencio da la impresión que no interviene; seguro que es porque respeta y espera la respuesta libre del hombre (varón y mujer). No podría ser de otra manera, si no, no sería amor.

Este Amor conoce total e íntimamente al ser humano, de tal manera, que no necesita que el hombre le pruebe nada ya que ama al hombre con pleno conocimiento de quien es. Por eso espera nada del hombre y, al mismo tiempo, espera todo de él. Por eso...
... está completamente comprometido con su historia personal -mi historia, tu historia- precisamente porque sabe quienes podemos llegar a ser.

Así que siendo ya alcanzados, tú y yo, vayamos a refugiarnos en su corazón:

«Vengan a mi los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."» (Mt 11, 28-30)

Marco Antonio Bellott P.

sábado, 28 de abril de 2012

Espíritu Indomable

No sabes de donde viene ni a donde va...


Hace unos días, en un colegio de nuestra ciudad hicieron un simulacro de una situación de emergencia.

Sin previo aviso dieron la alarma.
La gran mayoría de los estudiantes no sabía que pasaba, alguno recordó que era el “aviso de alarma”. Cuando alguien lo dijo, salieron corriendo, mientras tanto, en el patio, uno se podía encontrar con alguno de los niños de más pequeña edad caído porque alguien lo había empujado durante la carrera hacia… (no sabían donde).
Al volver a la sala, el profesor trató de sacar provecho de lo ocurrido para que aprendieran qué no hacer en caso de emergencia, mientras llevaban a enfermería a los que se habían hecho alguna herida que no fuera mayor.
De seguro esta no es la mejor experiencia educativa ya que no fue preparada con los estudiantes, ya que la sorpresa es educativa cuando está preparada y, por lo mismo, cuando sirve para entrenar lo que conviene hacer, cuando previamente niños y niñas saben cómo salir de las aulas para ir a sitios seguros o cómo quedarse dentro y protegerse o … en fin… entrenar y luego reflexionar para evaluar si lo que hicieron estuvo bien hecho. Así, cuando llegue la emergencia, estarán entrenados para dar pasos seguros.

¿Qué pasó en la fiesta de Pentecostés?
De seguro fue un acontecimiento sin precedentes: no había manera de esperar lo que iba a suceder y menos, aun, parámetros de comparación. Aun cuando Jesús les había anunciado el envío del “consolador-defensor”.
Habían pasado casi dos meses de lo ocurrido en la Pascua y durante la “fiesta judía del Shavout” que conmemora la entrega de la Ley en el Sinaí, el Espíritu de Dios, el Espíritu de Jesús irrumpió con ruidos como de viento fuerte y a modo de lenguas de fuego, se posó sobre cada uno de quienes estaban encerrados, con un panorama incierto por delante (aun cuando estaban en oración y en compañía de María, la madre de Jesús).
Después de ser bautizados en el Espíritu, salieron a la calle y anunciaron con tal seguridad su fe que ese día muchos “creyeron y se bautizaron”. (cf. Hch 2, 37-41)

Pensar en esta fiesta, la del Espíritu de Dios, nos hace recordar en su absoluta libertad y en la gratuidad de su amor.
Nos permite recordar que Dios es, también Espíritu y, por lo tanto, no podemos encasillarlo, enmarcarlo, ni adecuarlo en ninguno de los criterios que nos podamos imaginar. De hecho, ni siquiera podemos imaginarlo (la imagen se compone de elementos sensibles y el espíritu no puede ser “captado” por los cinco sentidos) (menos mal que estos cinco no son los únicos sentidos).
También nos permite recordar que si somos amados por Dios no puede haber ninguna fuerza que lo obligue a hacerlo y menos a hacerlo de algún modo en particular: Nos ama como quiere y, por lo mismo, no hay conjuro, ni amuleto, ni rito mágico que lo obligue a… … a hacer lo que sea.
“Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. Nosotros, (…) con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción del Señor, que es Espíritu.” (Co 3, 17-18)
Es tan libre que haciéndose viento y fuego, desde lo más íntimo de nuestro ser, quedamos regenerados con posibilidad de dar nuestra respuesta, en libertad. Nadie es “poseído” por el Espíritu Santo. Él viene a nosotros… podemos darnos cuenta de su presencia… (nos hace bien silenciar los cinco sentidos…) y en la espera continua, en el silencio profundo, seguro que sabremos encontrar lo que buscamos y seguro que iremos descubriendo y haciendo madurar los frutos de la presencia del Espíritu: “amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza” (Gal 5, 22).

En el sacramento de la confirmación hemos recibido el bautismo del Espíritu Santo quien “(…) viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido (…) el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.” (Rm 8, 26). Así pues, con Él, permitiéndonos tiempos de entrenamiento, estaremos preparados para descubrir su presencia, para mirar al intocable, para escuchar al inaudible, para mirar al invisible, saboreando su presencia.

Que el calor de su fuego inflame tu corazón y, mientras, tú también ruega, con el Espíritu para que así se haga en mí.

martes, 17 de abril de 2012

No tienes nada que temer de mi.


El hombre resucitado.

Marco Antonio Bellott
Hace años conocí un profesor que tenía la costumbre de separar los grupos de estudiantes (adolescentes) que se habían formado en la sala de clase. Decía que, si no lo hacía, la indisciplina sería general. ¿Porqué lo hacía? la respuesta podría parecer obvia (evitar la indisciplina) y, quizá, no lo sea tanto.
Por otro lado, una esposa reclamaba a su esposo que sus hijos le tenían miedo, que no se hacía querer. Analizando las relaciones dentro de la familia se descubrió que la mamá, cada vez que quería poner orden en la casa decía algo parecido a esto: "Ya verán cuando llegue su papá".
Disciplina, orden... tranquilidad... acá parecieran realidades semejantes; quizá tiene mucho que ver con un afán de controlar lo que sucede “a mi alrededor”; una especie de afán por ser dueño/a  (dominar) de lo que sucede. Quizá, a propósito, surjan sentimientos de miedo ante lo que no podemos controlar. ¿Podemos controlar, dominar, ser dueños del otro?
Mirar al ser humano y acercarme a él, mi hermano, sin escudos protectores, debiera ser la actitud de quien, habiendo resucitado con Cristo, va al encuentro y dice “... alégrense (...) No teman" (Mc 28, 9-10). "No tienes nada que temer de mi".
..... ..... .....
Por el bautismo hemos muerto y resucitado con Cristo; somos hijos en el Hijo, somos resucitados en El Resucitado. la Salvación se ha realizado, y, al mismo tiempo, nos toca hacerla realidad: "El Reino de Dios ha llegado" y, al mismo tiempo, nos toca hacerlo realidad. "No tengan miedo, soy Yo" es una realidad y, al mismo tiempo, nos toca hacer que sea realidad.
A nuestro alrededor hay muchos cristianos, desde pobres y solos, hasta cristianos que tienen en sus manos el poder de hacer un mundo mejor. Si, la resurrección de Cristo es fuente de alegría, una alegría que no es un acto de magia, sino una alegría que se construye y por la que nos hacemos cargo de la felicidad del otro. Entonces este “no tienes nada que temer de mi”, no se queda en el gesto ni en la palabra sino que da los pasos necesarios para construir o reconstruir confianzas: Es Jesús quien va al encuentro de sus discípulos, es Jesús quien dice a Tomas mete tu mano en mi costado y no dudes más (Jn 20, 27), es Jesús quien camina con sus discípulos y les explica las escrituras (Lc 24, 13-33)... Es Jesús quien cura las heridas que el miedo ha dejado en el corazón de los discípulos (Jn 21).
Sí, nosotros, tú y yo, somos "otros Cristos"; nos toca también dar esos pasos para reconstruir confianzas.

Alégrate María,
porque quien mereciste llevar en tu seno
ha resucitado
según lo había dicho. Aleluya.

jueves, 23 de febrero de 2012

El amor humaniza, no hace cómplices

Hace varios años llegó a la universidad en la que trabajo una religiosa que se puso a trabajar junto a los jóvenes. Recuerdo bien que en uno de los conflictos entre estudiantes y universidad un amigo me comentaba que los dichos de esta religiosa ante la situación parecieran el efecto de alguien que estaba padeciendo del síndrome de Estocolmo. En aquella oportunidad solo dije algo parecido a "¿te parece? o ¿estas seguro? o ¿porque lo dices?" y ahí quedó la conversación.
Hoy recordé este hecho mientras leía a José Ignacio Gonzalez Faus en "El Naufragio de la Izquierda" allí señala que una característica de ser de izquierdas es ponerse del lado del pobre, del que sufre, del oprimido, del enfermo, del marginado.
En aquella oportunidad no me hizo sentido aquello del síndrome de Estocolmo que, en todo caso tiene que ver con establecer una relación afectiva con aquel que ejerce opresión (un secuestrador); pero en el caso de un cristiano el ponerse del lado de quien no tiene poder para ejercer presión sino que puede ser una víctima... se convierte en un deber.
Esto también me trae, a mi memoria inmediata, una frase del Papa Benedicto XVI (no la recuerdo con precisión), que recientemente (hace un par de semanas) recordaba denunciar el mal. Como digo no recuerdo con precisión la frase pero definitivamente tiene que ver no ser indiferentes ante el mal que victimiza a nuestros próximos.

domingo, 19 de febrero de 2012

Gracias Dios por ser bueno

Esta mañana estaba leyendo unos pensamientos de Carlos G. Vallés SJ y uno de los párrafos, que hace referencia a la autobiografía de Andrea Agassi, me trae variados recuerdos:
"Tengo que jugar con Chang. Juego con agresividad. Envidio sus principios y su disciplina en el juego – pero sencillamente no me gusta. Siempre va diciendo sin más que Jesús está de su parte, y cada vez que gana señala al cielo, da las gracias a Dios, le da a Dios todo el crédito, y eso me molesta. Que Dios es parcial en un partido de tenis, que Dios se declara estar en contra mío, que Dios está en el lado de Chang, todo eso es estúpido e insultante, una mezcla de egoísmo y religión que me revienta. Le gano en cuatro juegos. Jesús pierde."
 ¿Dios toma partido? ¿Dios quiere más a unos que a otros? ¿a unos bendice y a otros maldice?
Si Dios es el Dios que Jesús de Nazareth muestra, parece que la respuesta es un no rotundo ya que " hace brillar su sol sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos y pecadores. " (Mt 5,45)
Evidentemente uno se siente agradecido por el bien que recibe en la vida y que llegan de Dios y al mismo tiempo debiera sentirse comprometido por el bien de quienes están cerca o a quienes convierte sus cercanos.

Investigadores demuestran la importancia de la autoestima en el desarrollo de la persona, en todo aspecto (incluso en el rendimiento escolar). Pues la base de la autoestima Cristiana es sabernos amados de Dios.
Dios me ama incondicionalmente y está comprometido con mi bien de tal manera que estoy unido indisolublemente a Él. En mi vive Dios.
Esto no vale sólo para mí sino para cada ser humano y de manera particular para cada bautizado que por medio de este sacramento ya goza de las primicias del Reino (Jesús mismo).

Así que a liberarnos de miedos y sentirnos seguros, amados y a salvo que sabemos en quien hemos puesto nuestra confianza (2Tim 1, 12)

sábado, 31 de diciembre de 2011

Navidad es tiempo de...


¿Te ha pasado que cuando llega la época de navidad empiezas a guardar o sacar lo típico de estas fechas?

Por ejemplo, frases como: “La Navidad es tiempo de...” o “un cuento de navidad...” o te pones a ver las bonitas películas sobre Santa Claus, Papá Noel, o las historias del Viejito Pascuero o, quizá, te involucras  con campañas solidarias para juntar regalos para niños sin familia... o celebraciones de navidad en oficinas o en grupos de amigos o en agrupaciones.
Parece que el tiempo de Navidad llega a nuestras vidas como una avalancha de actividades que nos revuelca como una ola a la que no supimos esperar.
Todo... todo... parece importante.
Navidad es tiempo de...

En tiempos de San Francisco de Asís, aun considerando la diferencia de épocas y contextos, seguro que tampoco era importante el Dios que nacía bebé. Por eso Francisco inventó la primera representación del nacimiento de Belén, una manera concreta de ver, quizá oler... sentir... el misterio.

¿No te da la impresión que celebramos un cumpleaños y no importa si está presente el cumpleañero?

¿Puede ser más importante el festejo que el festejado?

En estos tiempos de navidad pareciera que no importa el festejado.
Navidad es tiempo de... arbolitos
Navidad es tiempo de... regalos
Navidad es tiempo de... amistad y familia

... ... ...

Navidad es nacimiento... no un nacimiento simbólico a una nueva vida o nuevas eras, sino es la celebración y recordatorio de UN NACIMIENTO, el de Jesús, Hijo de María y de José el carpintero, de la tribu de Judá, de la estirpe de David, aquel rey pastor llamado y amado por Dios más allá de su debilidad y de su pecado.
Si. Es el recordatorio y celebración de UN NACIMIENTO, el de Jesús, el Enmanuel, el Dios-con-nosotros, el prometido, el esperado.
Si. es el recordatorio y celebración de UN NACIMIENTO, el de Jesús, Dios que se encarna, Dios que salva... un niñito recién nacido.

Navidad es tiempo de.... dejarnos asombrar por el misterio, por la pobreza, por las puertas cerradas, por los corazones duros, por las normas y las costumbres, por las desconfianzas, por el frío de la noche en el Belén de Judá y ponerse de rodillas y adorar a un bebé recién nacido y acomodado junto a su madre, que le da calor... en un establo.

Y... así... quedarme absorto y, en silencio, totalmente agradecido y... quizá después, plenamente entusiasmado bajar por los collados o las calles o entre la gente a contar de qué fui testigo.

Te deseo (deséamelo a mi también) un feliz nacimiento.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad, Te comparto este video que recoge la historia de la navidad en una versión muy , muy simpática:

¡Feliz Navidad!

viernes, 9 de diciembre de 2011

una materia pendiente

Te comparto este documento de audio que hace referencia a acceso a derechos, injusticia y promesas incumplidas.

UNA MATERIA PENDIENTE
Radialistas.net

martes, 8 de noviembre de 2011

La noche y el silencio de Dios

Que larga se hace la noche cuando nos sentimos enfermos, cuando tenemos algún malestar. El amanecer parece que nunca llega, aunu cuando uno lo espera con ansias. Malestar y oscuridad parecen absorver todo tipo de vida, todo tipo de esperanza, toda posibilidad de alegría.
Hay un himno que canta que la noche es tiempo de salvación, tiempo de encuentro con Dios, sólo que en esta noche, como un niño que llama a su madre en una noche de enfermedad, a veces solo encuentra el eco de su propia llamada en el silencio de la noche; pero también, como el hijo/a que va a la cama de los padres en busca de refugio durante una noche de miedo, vuelve a la calma con el abrazo paterno y materno.
En este silencio de Dios su misericordia canta, abraza... espera... junto al hijo que aun está inquieto por las pesadillas de la noche.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿Dónde huir?

A veces puede ser que corramos a escondernos, no queremos ser encontrados...

¿Te gustó el video? Pues si, en realidad, nada de lo que hagamos podrá apartarnos del AMOR DE DIOS.